lunes, 30 de junio de 2014

#PrideCali2014

No sé qué tipo de tono debo emplear para redactar lo que podría ser una de las publicaciones oficiales del blog el cual, con estas palabras, acaba de abrir. Podría hablarles del evento al que asistí hoy, no, no podría, de hecho eso es lo que haré pero no sé exactamente cómo hacerlo: ¿Debo desligar mis pensamientos y ofrecer una noticia alejada de cualquier subjetividad? ¿Tengo que entrar a criticar sin apartar de las palabras mi ideología, filosofía y manera de vivir? ¿O solamente me conformo con ofrecerles un reporte de lo que aconteció hoy en la capital del Valle del cauca?. Lo cierto es que el tema es complicado, algo de lo que nunca he escrito, no con la esperanza de que me lean.

Por estas fechas toda Colombia se pone de acuerdo para celebrar en cada ciudad (o al menos en las que se está permitido) un evento que resalta lo orgullosos que nos encontramos de pertenecer a una minoría la cual poco a poco va cogiendo respeto y aceptación en el país. Bueno, al menos eso es lo que se pretende. Porque miren lo que hemos logrado: una congregación de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales marchando por las calles de Santiago de Cali al ritmo de música electrónica, con banderas, amigos, trompetas, y muy buena actitud. Lo triste es que no hay un mensaje, no hay un trasfondo tras el verdadero objetivo con el que nació esta iniciativa, sí, sí, estamos orgullosos, nos hacemos escuchar, ¡Mire Cali, aquí va la comunidad gay! pero ya, al final nos espera la rumba en la que el alcohol y las drogas nos harán olvidar, y fin.



Parece fuera de lo común pero en mi ciudad el Pride no es en realidad muy buen visto ni siquiera por las personas dentro de la misma comunidad, sobre todo porque hay una cierta riña entre los organizadores del evento (que ¡Vaya! es una de las discotecas de ambiente más conocida aquí) y los colectivos que realizan la Marcha de la diversidad sexual ocho días después de ésta; ojo, no riña en el sentido estricto de la palabra.Cada uno tiene su esencia e igualmente sus falencias, pero lo que sin duda comparten es un mismo objetivo el cual es brindar un espacio de libre desarrollo de la personalidad dentro del colectivo. Entonces me sentí muy bien ahí reunido con los "míos", sonriendo, siendo yo, diciendo lo que quería y bailando sin tener que mentirle a nadie ¡Porque no hay que hacerlo! El que va al frente es LGBTI, al lado, atrás, todos pueden llegan a entender por cada una de las cosas que han pasado y todos están buscando lo mismo que tú: respeto.

El dj grita: ¿Quién está orgulloso de estar aquí? y el público responde con enérgicos saltos y gritos triunfales. Ese día somos una caravana de guerreros armados con banderas coloridas, bombas infladas de ilusiones, pasos agigantados hacia nuestros sueños, gritos potentes que rompen contra la opresión y sonrisas satisfechas por nuestros triunfos.Somos una comunidad unida que marcha sin detenerse ignorando qué tan lejos está el final. A nuestro alrededor habían caras expectantes que se preguntaban qué pasaba, para qué se hacía eso, quienes lo hacían y qué se lograría con ello. La idea es convertir todo aquello en algo más que un simple remate en el Club Mission por el que se paga más de 30k el cover, algo más que chicos y chicas con cuerpos hermosos en un camión (Hay uno especialmente que flechó mi corazón), algo más que volear una bandera arcoiris en el recorrido... ¿Lo entiendes verdad?

Me divertí como nunca, no hay mejor plan que el compartir con personas que quieres en un sitio en el que no te señalarán por ser como eres. Estaba feliz de que mis amigos pudieran besarse en la calle, de que las cámaras me apuntaran y no tuviera que ocultarme, no este año. Estaba contento porque pude tomar muchas fotos y subirlas a facebook, porque si marché para decir que estoy orgulloso no me avergüenzo de demostrarlo el resto del año. Muchas gracias a los organizadores del #PrideCali2014 y a los asistentes, es un buen aliento de esperanza al que nos podemos aferrar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario